Texto del catálogo de la Exposición “Vostestaquí”
Barcelona Art Report 2001
Imprimir


Las propuestas de Eugènia Balcells reúnen una serie de elementos que tienen que ver de un lado con cuestiones generales relativas a la imagen, la percepción, la concepción del espacio físico y mental que la obra ocupa y genera; y, de otro, con todo un universo de elementos personales que dotan su trabajo de una intensidad inusitada.
Una mirada retrospectiva al conjunto de sus obras evidencia que cada una de ellas es un individuo autónomo y, a la vez, un miembro de una familia, a la que le unen fuertes lazos y con la que mantiene una intensa relación. Cada pieza tiene, en aquellas que le preceden, su genealogía, su origen: y recoge las preguntas que fueron gestando.
Su trayectoria manifiesta una constante preocupación por la imagen en movimiento. Ya desde mediados de la década de los setenta, Balcells investiga la naturaleza de la imagen y la narrativa cinematográfica a través del vídeo y la cámara de Super 8. Podemos rastrear en trabajos tempranos como Fuga (1979) y From the Center (1982-83), por citar dos ejemplos, el interés de la artista por reconsiderar nuestros hábitos de
relación con las imágenes, reconsiderando la noción de representación en favor de una visión que privilegie percepción frente a reconocimiento. Este juego destinado a subvertir la dimensión epistemológica de la imagen, implica un complejo proceso de
investigación sobre el lenguaje del medio, la posibilidad de colarse en el espacio intangible que separa grabación y retransmisión..
Desplazada la atención hacia el encuentro entre imagen y espectador, la artista crea un espacio simbólico en el que el espectador deja de serlo, puesto que las obras de Eugènia Balcells no crean las condiciones de posibilidad para la contemplación de la obra , sino para la inmersión en ella.
Su investigación en la interactuación de la imagen con el espectador, para redescubrir en ese punto de contacto una experiencia vital, y, por qué no decirlo, estética, ha llevado a la artista a la construcción de una serie de estructuras y máquinas de soñar que combinan luz, movimiento y sonido, y que conforman un fascinante laboratorio de experimentación artística. Como en el caso de las obras en las que se servía de la tecnología, el conjunto de las preocupaciones de las que parte Anar –hi anant (título basado en un poema de Carles Hac Mor), la propuesta para Vostestaquí, no ha variado; sin embargo, la forma que las soluciones adoptan ha sufrido una importante metamorfosis.
Si en From the Center, Balcells partía de la manipulación de una imagen cotidiana registrada por la cámara, en Anar –hi anant , el punto de partida son los componentes mismos de esa realidad, sus fundamentos. De este modo, la artista ha pasado de un interés por la gramática de la representación, a una fascinación por su etimología. Y no es gratuito aludir a la idea de laboratorio si no entendemos éste como un lugar en el que poner en juego un método de proceder heurístico, en el que refinar la búsqueda hasta encontrar con una solución inequívoca al problema planteado, sino como un punto de encuentro entre las posibles preguntas que la obra plantea -cómo se forma el imaginario, cuál es la naturaleza de la prioridad de la imagen frente a la palabra, qué tipo de estímulos o fuerzas moviliza en nosotros la imaginación visual-, con el conjunto de los elementos que conforman el particular vocabulario de esta artista.
De hecho, cada obra es, en sí misma, la creación de las condiciones necesarias para un suceder, cada obra es una ocasión para poner de nuevo en movimiento esos “elementos primeros” a los que la artista ha llegado tras un laborioso proceso de destilación. Las obras se conciben, entonces, como la oportunidad para el ejercicio infinito de la
contingencia de lo experimentable.